QPR: el fracaso anunciado.

Por Paco López.

Si me pidieran un ejemplo de mala gestión no dudaría ni un momento, está en Londres, juega en Loftus y tira millones y millones. El Queens Park Rangers ha navegado una temporada por las aguas de la vergüenza más absoluta, una plantilla capaz aunque sobrevalorada comenzaba la temporada con un objetivo claro: permanencia. Los fichajes llegaron en número abundante y los gastos se dispararon con contratos de estrella a jugadores que si fueran tales no estarían en Loftus Road. Ni Mark Hughes ni Harry Redknapp pudieron encauzar una plantilla con demasiados egos y disputas para tan poco rendimiento sobre el campo.

Los problemas en el horizonte han sido una constante para Redknapp.

Los problemas en el horizonte han sido una constante para Redknapp.

Los motivos para explicar tal fracaso son variados pero existe uno que se lleva la palma: Planificar una temporada con una defensa que en el mejor de los casos era Traoré-Nelsen-Hill-Bosingwa. Es imposible mantenerse en la Premier League con una defensa que sufriría en muchos de los terrenos de Championship. Es irreal culpar a la defensa de la temporada pero también es muy complicado entender que pasaba por la cabeza de los gestores para firmar a tres de esos defensas y dos de ellos con altos contratos como Bosingwa y Nelsen (actual entrenador del Toronto FC). Evidentemente el sistema defensivo no sólo es cuestión de la línea más atrasada sino que desde el banquillo se ha expuesto en exceso a los defensores con un centro del campo que hizo aguas y que carecía de cierta coordinación entre sus hombres.

La medular ha sido el mayor foco de decepción para nosotros. Los nombres parecían tener mimbres suficientes para cumplir los objetivos y dar buenas tardes en Loftus Road. Esteban Granero, David Hoilett, Stephane M’Bia, Adel Taarabt y Ji-Sung Park sobre el papel podía ser una mezcla entre trabajo e imaginación, ya a toro pasado vemos que la 12/13 sólo ha dejado en buen lugar a M’Bia. Adel Taarabt sigue dando destalles en medio del desierto en el que está convirtiendo su carrera, un par de minutos pueden ser suficientes para ganar partidos pero nunca para ser el líder que Mark Hughes intentó convertir de él y si el pilar del proyecto no respondía el resto se caía en muchas fases de la temporada. David Hoilett que llegaba tras sostener al Blackburn Rovers con grandes pretendientes -y un contrato exagerado, como no- no ha sumado en ningún momento a un equipo que necesitaba de su fantasía y sus cifras goleadoras. Ji-Sung Park ha entrado en ese no tan selecto grupo del QPR en el que han conseguido un retiro dorado dentro de Inglaterra y su paso ha sido tan decepcionante como la campaña en general. Esteban Granero, el fichaje más esperanzador para Loftus Road de los que llegaron en verano, ha sido la personificación del conformismo de todo el equipo a lo largo de la temporada y de la nula capacidad para sobreponerse incluso cuando el nivel global daba signos de flaqueza.

En invierno se intentaron hacer los deberes de un verano fracasado en la política de fichajes. Los gastos desmesurados en enero no fueron suficiente para un equipo que ya estaba condenado. El ímpetu de Townsend y Remy no fue suficiente para redimir al proyecto maldito de la Premier 12/13. El club se juega su futuro a largo plazo en un verano en el que se enfrentará una tendencia recaudadora y el ansia del ascenso, el equilibrio dará la clave para un club que potencialmente puede pero al que los elevados contratos regalados no sólo le han hecho ser una de las decepciones del año sino que ha hipotecado el futuro del conjunto.

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