¿Otro año será, no?

Por Paco López.

En White Hart Lane toca esperar otra temporada, la Uefa Champions League sigue siendo la obsesión para el club y mantenerse en el Top 4 está más caro que nunca. La temporada echaba a andar y con ella el proyecto de André Villas-Boas. Jugadores de la talla de Dempsey, Dembélé, Vertonghen y Sigurdsson entre otros hacía más optimista un futuro sin Modrić. Las directrices eran claras, Top 4 y no caer demasiado pronto en ninguna de las otras competiciones. Con todo ya en marcha se vio que este era el año de Gareth Bale, condimentado con un turbulento arranque gunner, White Hart Lane respiraba un ambiente confiado: “Este año sí” se respiraba en la afición.

La primera mitad de año el Tottenham era el más firme candidato a la cuarta plaza, los partidos pasaban y las exhibiciones de Bale no cesaban, además Villas-Boas parecía tener todo bajo control. A medio gas en Europa y centrados en Premier la temporada iba por un exitoso sendero. Pero algo se truncó, tensar la cuerda del equipo en torno a una lógica dependencia del mejor Bale que jamás hayamos visto acabó por no ser suficiente.

Ni un Gareth Bale colosal pudo cambiar el destino del Tottenham. Un año más sin Champions League.

Ni un Gareth Bale colosal pudo cambiar el destino del Tottenham. Un año más sin Champions League.

El Arsenal despertó de su letargo, el Basilea dejó claro que con Bale no era suficiente y a André Villas-Boas se le apagaron los focos. El último tramo de temporada, incluyendo la eliminatoria de Uefa Europa League contra el sorprendente Basilea, nos dio una imagen de impotencia sobre el terreno de juego y nula capacidad para cambiar la dinámica del conjunto londinense desde el banquillo.

Personalmente este Tottenham ha sido la mayor decepción del último tramo de campaña, un equipo con numerosas alternativas que acabó aferrándose a un expreso galés que ha sido el único capaz de arrastrar al Tottenham hasta la lucha por la cuarta plaza a la espera de que algunos fichajes además de Dembélé asumieran su protagonismo.

Ni el mejor Gareth Bale, ni una larga lista de refuerzos interesantes, ni una de las temporadas menos brillantes del Arsenal de Wenger han sido suficiente para que André Villas-Boas consiguiera la cuarta plaza en su primer año completo en Londres.

La realidad es que entre los dos conjuntos de Manchester, el Chelsea que volverá a optar al título y el Arsenal con más capacidad para reforzarse en verano desde que Highbury forma parte del pasado, complican el panorama de un proyecto que tendrá mucho por invertir y mucho más por retener ante los cantos de sirena de equipos que sí son de Champions.

QPR: el fracaso anunciado.

Por Paco López.

Si me pidieran un ejemplo de mala gestión no dudaría ni un momento, está en Londres, juega en Loftus y tira millones y millones. El Queens Park Rangers ha navegado una temporada por las aguas de la vergüenza más absoluta, una plantilla capaz aunque sobrevalorada comenzaba la temporada con un objetivo claro: permanencia. Los fichajes llegaron en número abundante y los gastos se dispararon con contratos de estrella a jugadores que si fueran tales no estarían en Loftus Road. Ni Mark Hughes ni Harry Redknapp pudieron encauzar una plantilla con demasiados egos y disputas para tan poco rendimiento sobre el campo.

Los problemas en el horizonte han sido una constante para Redknapp.

Los problemas en el horizonte han sido una constante para Redknapp.

Los motivos para explicar tal fracaso son variados pero existe uno que se lleva la palma: Planificar una temporada con una defensa que en el mejor de los casos era Traoré-Nelsen-Hill-Bosingwa. Es imposible mantenerse en la Premier League con una defensa que sufriría en muchos de los terrenos de Championship. Es irreal culpar a la defensa de la temporada pero también es muy complicado entender que pasaba por la cabeza de los gestores para firmar a tres de esos defensas y dos de ellos con altos contratos como Bosingwa y Nelsen (actual entrenador del Toronto FC). Evidentemente el sistema defensivo no sólo es cuestión de la línea más atrasada sino que desde el banquillo se ha expuesto en exceso a los defensores con un centro del campo que hizo aguas y que carecía de cierta coordinación entre sus hombres.

La medular ha sido el mayor foco de decepción para nosotros. Los nombres parecían tener mimbres suficientes para cumplir los objetivos y dar buenas tardes en Loftus Road. Esteban Granero, David Hoilett, Stephane M’Bia, Adel Taarabt y Ji-Sung Park sobre el papel podía ser una mezcla entre trabajo e imaginación, ya a toro pasado vemos que la 12/13 sólo ha dejado en buen lugar a M’Bia. Adel Taarabt sigue dando destalles en medio del desierto en el que está convirtiendo su carrera, un par de minutos pueden ser suficientes para ganar partidos pero nunca para ser el líder que Mark Hughes intentó convertir de él y si el pilar del proyecto no respondía el resto se caía en muchas fases de la temporada. David Hoilett que llegaba tras sostener al Blackburn Rovers con grandes pretendientes -y un contrato exagerado, como no- no ha sumado en ningún momento a un equipo que necesitaba de su fantasía y sus cifras goleadoras. Ji-Sung Park ha entrado en ese no tan selecto grupo del QPR en el que han conseguido un retiro dorado dentro de Inglaterra y su paso ha sido tan decepcionante como la campaña en general. Esteban Granero, el fichaje más esperanzador para Loftus Road de los que llegaron en verano, ha sido la personificación del conformismo de todo el equipo a lo largo de la temporada y de la nula capacidad para sobreponerse incluso cuando el nivel global daba signos de flaqueza.

En invierno se intentaron hacer los deberes de un verano fracasado en la política de fichajes. Los gastos desmesurados en enero no fueron suficiente para un equipo que ya estaba condenado. El ímpetu de Townsend y Remy no fue suficiente para redimir al proyecto maldito de la Premier 12/13. El club se juega su futuro a largo plazo en un verano en el que se enfrentará una tendencia recaudadora y el ansia del ascenso, el equilibrio dará la clave para un club que potencialmente puede pero al que los elevados contratos regalados no sólo le han hecho ser una de las decepciones del año sino que ha hipotecado el futuro del conjunto.

Newcastle: expectativas demasiado altas.

Por Paola Cid.

La anterior temporada del Newcastle había servido para colocarlo en boca de todos y recuperar parte del prestigio perdido tras su regreso de la Championship. Su prestigio histórico había ido decayendo de manera progresiva y tras que Alan Pardew consiguiera la mejor posición en el campeonato doméstico de los últimos años, se empezó a vislumbrar cierto optimismo en St James Park sobre el futuro del equipo. Existía una buena base que invita a confiar en ello: Tim Krul, Yohan Cabaye, Hatem Ben Arfa, Papiss Demba Cissé o el incombustible Fabricio Coloccini eran activos para confiar en una temporada de estabilización, más aún cuando la directiva decidió confiar de manera ciega hacia Pardew con una renovación inusual en los tiempos actuales.

Alan Pardew, del cielo al infierno en sólo 365 días.

Alan Pardew, del cielo al infierno en sólo 365 días.

Todo parecía tomar tintes de novela romántica e incluso con final feliz para los dos partes, sin embargo siempre aparecen todo tipos de giros que los magpies no han sabido digerir de la mejor manera posible. Nivel irrelevante de sus fichajes estivales, un calendario mucho más agresivo con la presencia de cuatro competiciones y una plaga de lesiones que fueron rebajando el nivel de la plantilla de manera progresiva hasta prácticamente olvidar todo lo positivo recogido hace apenas un año, cuando la candidatura de Alan Pardew a ser entrenador del año en Inglaterra contaba con muchos apoyos. Giros del destino que marcan el devenir del futuro y la temporada del Newcastle ha dado más disgustos que alegrías.

Pardew tiene coartada, al menos para justificar su mal inicio de temporada. Las lesiones de Cabaye & Ben Arfa trastocaron, dos de los pilares básicos de los éxitos del Newcastle en la temporada 2011-2012. Aquel 4-4-2 perdía la magia y el descaro de Ben Arfa que ante rivales encerrados siempre era capaz de encontrar un resquicio en la retaguardia del oponente con su depurada técnica, mientras que la baja de Cabaye afectó más a los mecanismos de salida de los magpies. Yohan era el lanzador del equipo y el cerebro, su lesión y problemas psicológicos tras la Eurocopa tuvieron daños colaterales para Tioté que ya no solo tenía que preocuparse en generar robos también tenía que encargarse a ser el timonel de un proyecto que veía como Anita no respondía. Comenzaba la odisea para el Newcastle.

La situación se agravó más con la salida de Demba Ba a Stamford Bridge y la lesión de Tim Krul que encendían las alarmas sobre la cabeza de Mike Ashley que veía como la columna vertebral de la anterior temporada se estaba resquebrajando cada vez más. El adiós de Ba tuvo su importancia táctica, Pardew se tendría que olvidar de su amado 4-4-2 para asentar el 4-2-3-1 con un Cissé que veía que su eficacia goleadora se iba reduciendo. No quedaba otra que acudir al mercado invernal para solucionar todo el cúmulo de problemas acumulados en los últimos tiempos, ahí se acertó con contrataciones sobresalientes como Debuchy, Moussa Sissoko, Yanga-Mbiwa y Gouffran todos de origen galo llevando al Newcastle a levantar cabeza aunque con problemas para adaptarse a una cultura opuesta a la suya, más la traba del idioma.

Pese a todos los obstáculos, Alan Pardew se sacó un as bajo la mango un tanto impredecible. Adelantar la posición de Moussa Sissoko en un proceso similar que hizo Roberto Mancini con Yaya Touré. El Newcastle no solo ganó carga de área y llegada con la nueva posición de Moussa, obtuvo también un futbolista que incordia en la salida de balón de rival algo que se echaba de menos ya que sin el 4-4-2 Pardew no podía forjar superioridad numérica o igualdad con la cuál obstaculizar la salida de balón del oponente.

Yanga-Mbiwa & Debuchy mejoraron una defensa que veía como había perdido a uno de los mejores goalkeepers la anterior temporada y como los rumores de un posible traspaso de Fabricio Coloccini. Debuchy mejoró una posición que hacía tiempo estaba en la hoja de ruta del Newcastle: el lateral derecho. Siendo un central que cuya tipología es sumarse al ataque y abastecer de centros, proceso por el cuál Sissoko se veía beneficiado de la multitud de rechaces que cazaba bien para disparar o para buscar la asistencia. El caso de Yanga-Mbiwa aportó polivalencia y mucha capacidad de sacrifcio unido a sus buenas capacidades físicas que le daban más variables a una línea defensiva que en multitud de ocasiones se queda casi sin un nivel defensivo decente.

Newcastle

Pese a las notables mejora que aportaron los fichajes invernales, sabe a poco que el objetivo de un club cuya historia y presupuesto es grande sea evitar el descenso en las últimas jornadas de la Premier League. Pardew tiene excusa, la falta de efectivos en el primer tramo de la temporada y na calendario mucho más exigente son los culpables del claro retroceso en St. James Park, un año que debería haber servido para reafirmar una candidatura más a hacer la vida imposible a los grandes de Inglaterra ha sufrido un golpe crítico y quizás salga con varias víctimas de por medio. La temporada es decepcionante aunque hayan existido lesiones, hay plantilla para poder asentarse cómodamente en la tabla media.

Siendo optimistas, lo más positivo que se puede extraer de la temporada del Newcastle ha sido la capacidad de rehacerse de sus errores en el mercado estival, le dieron ese plus y fondo de armario que el bloque necesitaba para batallar en varias competiciones sin perder calidad. Si consiguen mantener ciertos mimbres el Newcastle y mantener cierta estabilidad desde el banquillo, St. James Park puede ver como sus chicos firman otra temporada notable. La mejora global con los últimos fichajes, le dan al equipo más variedad y la próxima campaña va a ser crucial para saber donde se va a asentar el proyecto. La caída es un hecho, ahora al conjunto magpie no le queda otra que levantarse y aprender de sus errores en una temporada nefasta para evitar repetirlos en un futuro donde la incertidumbre reina a día de hoy.

Los XI protagonistas de la temporada

La temporada 2012-2013 de la máxima división del fútbol inglés ya forma de manera oficial parte del pasado. Ha sido una campaña interesante donde hasta la última jornada no estaba decidida la última plaza para acceder a la Uefa Champions League, donde el Wigan intentó una vez más zafarse del destino por evitar descender pero esta vez sin suerte y la última ocasión en la que Sir Alex Ferguson se pondrá su corona de campeón tras su dorada retirada como el inventor de la liga más mediática del panorama futbolístico.

La Premier League se va someter a un proceso de renovación desde los banquillos de equipos punteros y también deja entrever cosas sobre su futuro: la gran explosión de Benteke a las órdenes de Lambert, la evolución de Gareth Bale en un proyecto que quiere crecer de la mano de André Villas-Boas, un verano que se plantea interesante desde el punto de vista económico para el Arsenal tras lograr por décimo sexta vez alcanzar la Champions League desde que Arsène Wenger se hiciera al cargo del cuadro gunner o como será la segunda temporada de Brendan Rodgers en uno de los estadios más exigentes y que más sed de títulos tiene como es Anfield. La Premier League no se para y intentará superar su pasado más reciente, por muy complicado que sea en los retos es donde una entidad debe crecer.

Por estos motivos tratamos Francisco López y yo, de resumiros lo qué ha sido esta temporada llena de emociones que ha dejado auténticas sorpresas, alguna que otra decepción mayúscula y la consolidación de varios futbolistas a un nivel de élite. Nuestra tarea ha sido sintetizar toda la temporada y también otear un poco el horizonte para saber hacía donde va a girar la Premier League en la próxima temporada.

Lo primero es señalar los once futbolistas más regulares y que creemos que mayor impacto han tenido en la clasificación de su equipo, presentando el que nosotros creemos que es el XI ideal del torneo liguero inglés. Los que han sido absolutos protagonistas y nos han deleitado cada fin de semana, siendo un motivo principal para seguir a sus equipos con más ímpetu.

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Asmir Begovic: Ha sido un buen año para los porteros en la Premier League, la competencia ha sido dura y es una posición en la que puede haber muchas diferencias pero la primera vuelta del meta bosnio del Stoke es incontestable. Fortaleza en el juego aéreo, no da una segunda opción ante un balón colgado, buena colocación bajo palos y muy ágil pese a su gran envergadura, además ese puntito suicida para las salidas que le hace fuerte en el mano a mano. Por todo esto que comentamos es sabido que un equipo Top 4 le espera, de hecho en el Britannia ya han fichado al sucesor.

Leighton Baines: Mirando su particular look parece que viajamos a los años 70, lejos de ello Baines se ha consolidado como uno de los activos competitivos más importantes del Everton de David Moyes y todo parece indicar que su salida de Goodison Park es inminente. Uno de los aspectos más a destacar es su alta capacidad de concentración y sacrificio que le convierte en uno de los favoritos de la afición toffee, pero ante todo lo que destaca es su precisión en su bota izquierda para centrar y su habilidad de llegar desde atrás para sorprender al rival, junto con Pienaar ha formado una de las duplas más temibles de defender y además de ser el único jugador de campo que disputado todos los minutos. Su posible salida, dejará la banda izquierda del Everton huérfana.

Jan Vertonghen: Rechazó al Arsenal para conseguir plaza de Champions y fue junto a Bale el mejor argumento de su equipo, aunque con eso no valió. Pluriempleado por naturaleza ha rendido cuando tenía que dar profundidad partiendo de banda, cortar y cerrar su portería en defensa y, sobre todo, dando clarividencia en la salida de balón con sus potentes arrancadas cuando este irregular Tottenham se desconectaba de los partidos. Uno de las mejores operaciones del verano pasado y una de las razones para que en White Hart Lane piense que el próximo año sí.

Winston Reid: El jugador que menos podríamos esperar en este once, su cartel en la liga todavía merece ser más grande pero cualquiera en Upton Park se ha dado cuenta de quien manda en la zaga del rocoso conjunto. Sin ser excelso jugador con el balón en los pies es difícil verle tomar la opción errónea. Este central neozelandés es agresividad pura al corte y la anticipación, con una fortaleza que le permite chocar con cualquier delantero ha sido el mejor jugador de la temporada del West Ham a nuestro juicio. La mejor cualidad de todas las que posee es un dominio apabullante del juego aéreo, en cierto modo es una reproducción de lo que es el West Ham en su líder defensivo.

César Azpilicueta: De tener un claro rol marginal con Roberto Di Matteo a disputar finales con Rafa Benítez. La llegada del técnico madrileño ha dejado avances positivos pero Azpilicueta se ha convertido en uno de sus hombres de confianza con todos los motivos del mundo. Activó la salida lateral blue por la inaptitud de su doble pivote y facilitó el juego a sus compañeros. Encaja de manera perfecta con la indiosincrasia del fútbol británico, aguerrido y muy combativo para pelear hasta el último balón al final y precisión en sus centros para abastecer a sus compañeros. Su crecimiento es indudable hasta tal punto que la titularidad con España le está llamando. Llegó como un fichaje poco mediático y se ha ganado el derecho a ser titular en Stamford Bridge.

Michael Carrick: El timón del equipo campeón. Los focos de Old Trafford no se los ha llevado él, pero sin sus actuaciones el Teatro de los Sueños se habría quedado a oscuras. Superdotado para dar salida fácil sin demasiados apoyos, su facilidad para batir las primeras líneas de presión rival ha sido vital para asentar a su equipo en los terrenos de las islas. Michael Carrick ha sido el pilar del campeonato, el único jugador que se ha mantenido regular en las 38 jornadas.

Juan Mata: Una temporada en la que se preveía que pasaría a tener un efecto menor, tras las aparatosas contrataciones de Oscar & Eden Hazard, el futbolista español ha demostrado todo lo contrario convirtiéndose en una de las mejores herencias que ha dejado André Villas-Boas en su paso por Stamford Bridge. Bajar a la base de la jugada del Chelsea se ha convertido en una costumbre para aportar claridad y siempre que interviene en una jugada la acaba mejorando. Su importancia táctica queda avalada con sus impresionantes estadísticas a lo largo de la temporada, quizá en un futuro las llaves de Stamford Bridge no sean suyas por eso ahora mismo merece un loable reconocimiento.

Frank Lampard: Máximo goleador de la historia del Chelsea y una de las leyendas vivas de la Premier League. El ‘8’ ha sabido adaptarse a su nuevo rol en la plantilla y sumar en un proyecto que estaba en clara transición. Su determinación sobre el campo es un valor incuantificable y que en muchas ocasiones ha rescatado a su equipo de sacar resultados poco favorables. Pese a las grandes inversiones que realiza el cuadro de Stamford Bridge cada verano, la vieja guardia siempre aparece en momentos críticos y Lampard es el máximo exponente de ello.

Gareth Bale: El futbolista más mejorado en la presente edición de la Premier League con plena diferencia. La llegada de Villas-Boas como técnico del Tottenham es el principal causa de su estratosférica temporada, centralizando su posición y diseñando un estilo de juego que optimiza todas sus capacidades la bala galesa ha dado un paso al frente. Rápido, hábil y con una capacidades físicas prodigiosas ha hecho repetir el ‘Bale scores again‘ en una infinidad de ocasiones, siendo el principal valedor y el mayor obstáculo del Arsenal para lograr su clasificación en la presente temporada. La joya de la corona de White Hart Lane.

Robin Van Persie: Su carrera pedía títulos y él sabía cuál era el mejor destino para conseguir dar cierta alegría a su desértico palmarés. RvP ha supuesto el plus definidor a un equipo que no necesita dominar para matar. El delantero holandés ha encontrado en Welbeck el complemento para sus caídas a banda y en Rooney el pasador ideal para aprovechar su inteligencia en los movimientos y su puntería con el rifle que tiene como pierna izquierda. En su primer año ha sido el máximo goleador de la competición, el que más ha aprovechado cualquier concesión rival para apabullar y conseguir el título.

Luis Suárez: El corazón de Anfield. Para bien y para mal ha sido uno de los futbolistas que una mayor dependencia ha tenido sobre su equipo. Jugando tanto de ‘9’ como por detrás de Daniel Sturridge se ha hinchado a generar situaciones ventajosas para sus compañeros y a definir en multitud de ocasiones. Su constante movilidad lo convierte en un futbolista vital en estilo de passing game que quiere instaurar Rodgers en el conjunto red y su agresividad de cara a portería en el cómplice perfecto para Coutinho o el ya nombrado Sturridge. Su único gran inconveniente son sus desbarajustes mentales que ponen un punto negro sobre una temporada maravillosa para él.

Las XI decepciones de la Premier League

Llegamos a la cara amarga y que peor sabor de boca deja al adepto de la Premier League: las decepciones. Aquellos futbolistas de los que se esperaba un alto nivel, que han representado un desembolso económico fuerte para sus respectivos equipos y no han dado el nivel esperado o bien aquellos jugadores que tienen talento para más pero no han sabido sacar toques de calidad de manera regular y por lo tanto han firmado una temporada deprimente para el nivel que se les presupone al cambiar un club mayor por otro de menor exigencia. Existen diversos casos pero todos repiten una característica común: han dado un nivel insuficiente para que sus equipos lograran los objetivos pactados allá por el mes de Agosto.

No vamos a señalarlos como principales culpables por el pobre bagaje de sus equipos, eso sería incorrecto pero si se les puede mencionar como futbolistas que si hubieran dado el nivel requerido o esperado sus equipos podrían haber certificado una temporada mejor más acorde a lo que se esperaba en la realidad.

El lugar donde no querría estar ningún futbolista de la Premier League tiene dueños y nombres propios.
XI decepcion

Robert Green: Una de las apuestas fuertes del QPR que se vio relegado tras la llegada de Julio César. Es una mezcla de decepción por parte del equipo que le firma y, sobre todo, porque cuando jugó siguió como el portero que tiene Youtube lleno a base de errores garrafales. Evidentemente no es así, es buen portero, pero su año se ha empeñado en demostrar lo contrario y en dejar claro que nunca presentó competencia seria a Julio César.

Adrian Mariappa:  Se esperaba de él una auténtica referencia en la defensa de un Reading que luchaba por mantener una plaza en la máxima división del fútbol inglés. Todas las carencias que ocultaba antaño han salido relucir durante la presente temporada, una salida balón poco estética y sin ser un central contundente por alto. Ha medida que su titularidad se repetía las opciones de permanencia se acaban para el Reading, no ha sido el culpable pero el alto precio pagado por él para un club que no es potente económicamente han sido definitivas para llamarle como una de las mayores decepciones de la presente temporada.

John O’Shea:  A un jugador que ha disputado Champions League y torneos de máximo nivel de la mano Alex Ferguson, cuando abandona un proyecto de élite para irse a otro que quiere aspirar a mejorar se le debe exigir lo mejor. O’Shea no demostrado constancia alguna y un liderazgo necesario para un equipo incipiente, que cuenta con uno de los sponsors que deja una buena cifra en las arcas de los Black Cats, se le puede llamar como un fracaso. No ha sido capaz de transmitir esa veteranía y experiencia a un equipo que tiene potencial para más que luchar por salvarse del descenso en las últimas jornadas de la Premier League.

José Bosingwa: O cómo pasar de Champions a Championship con total merecimiento. Salario de grande, tanto como su cara, para cobrar casi 100.000 euros por semana y evidenciar falta de ritmo y de concentración constante atrás y falta de ganas para enseñar las buenas capacidades a nivel ofensivo que en Portugal fue capaz de mostrar. Es el mejor ejemplo para comprender que fue el QPR: derroche de dinero, escasez de esfuerzo y conformismo.

Samir Nasri: El paradigma de futbolista que sabes que tiene talento y unas condiciones innatas para triunfar pero que su irregularidad te condena a odiarlo. Sin balón es un obstáculo ligero y fácil de superar, convirtiendo el sector que ocupe en el resquicio de entrada para el rival. Sus pinceladas de calidad son deliciosas pero sigue sin encontrar el término y el tiempo cada vez pasa más para un Nasri que abandonó el Emirates por títulos y fama, aunque muchos aficionados citizens le tengan en el punto de mira y como principal culpable por el despido de Roberto Mancini de la entidad skyblue. Expectativas altas y rendimiento inconsistente, sigue sin dar el paso definitivo. Todo le da igual.

Vurnon Anita: A Vurnon Anita se le ha presentado un contexto complicado, la baja de Cabaye por lesiones le obligó a llevar la manija. Obligar a Anita a ser el director de juego es injusto pero el holandés tampoco ha sido capaz de rendir como escudero ni con tendencia a la banda izquierda, una de las apuestas fuertes (costó 8 millones de euros) es uno de los reflejos de la decepción generalizada que nos ha dejado el Newcastle.

Esteban Granero: Le prometieron el oro y el moro con su aterrizaje sobre Loftus Road con un proyecto que aspiraba a entrar en Europa e incluso con disputar el título con los Arsenal, City, Chelsea y United. El estilo de juego inglés tampoco nos hacía ser todos los optimistas con su ingreso en la Premier League y desde la llegada de Harry Redknapp su rol ha pasado a ser casi testimonial y sin importancia dentro de la pizarra táctica del QPR. La efervescencia de su fichaje ha desaparecido y aunque la ciudad de Londres le venga como anillo al dedo culturalmente hablando deberá de plantearse su futuro con el consumado descenso a la Championship.

Joe Allen: El terrateniente de Rodgers en su tarea de llevar el estilo de juego del Swansea a Anfield ha naufragado sin Leon Britton a su lado. Los 15 millones de libras que costó son otro caso más de cómo en Liverpool se ha pagado de más por jugadores que no han tenido un rendimiento continuado en Premier League. Sus apáticas actuaciones acabaron por colmar la paciencia de su principal valedor y el banquillo de Anfield ya se ha acostumbrado a él.

Scott Sinclair: Uno de los fichajes incomprensibles y que ha terminado como se esperaba: siendo un fiasco. Cuando un jugador joven antepone los intereses económicos a los deportivos, abandonar un estanque pequeño para irse a un gran acuario suele suceder cosas como estas. No brilla tanto como se esperaba y ha tenido un rol marginal dentro de la estructura del City, solo ha salido desde la titularidad en 2 ocasiones y saliendo desde el banquillo en 9. Nefasta operación tanto para Scott como para el cuadro de Manchester.

Emmanuel Adebayor: Uno de los fichajes estivales que más se hizo de esperar para los aficionados del Tottenham y que más ha decepcionado. No solo por unas cifras, un tanto rácanas de cara porterías lo que más se le puede echar en cara es que Villas-Boas diseñó un esquema donde sus facultades brillarían más que sus defectos. Su función era habilitar las transiciones de los spurs y tampoco se ha mostrado eficaz en ello, si además le sumamos sus pobres cifras con 5 dianas únicamente y su fallo en la tanda de penaltis contra el Basilea redondean una temporada para el olvido, donde Jermain Defoe le ha ganado la titularidad con todo merecimiento.

Darren Bent: El mayor perjudicado por la gran explosión de Benteke. Fue una de las inversiones fuertes realizadas por el Aston Villa para ilusionar a una afición que veía como sus mejores jugadores se iban a otras plazas para pelear por títulos y como la nueva horneada de jóvenes no daba el paso definitivo por una mala gestión de McLeish. No ha gozado de la confianza de Lambert y cada vez deja más patente su cabreo por las escasas ocasiones, cambia la situación o se irá de Villa Park. Si le sumamos su repertorio de lesiones y que ya hace tiempo de su traspaso del Sunderland a los villanos, ha sido una operación que ha arrojado pérdidas tanto económicas como deportivas para el conjunto dirigido por Paul Lambert.

Las XI sorpresas de la Premier League

Empezaremos por lo sencillo y lo más dulce de rescatar en nuestro breve repaso a lo qué ha sido la edición 2012-2013 de la Premier League. Nos ha quedado una sección un tanto abstracto, al principio abogamos porque lo ocuparían los mejores rookies o debutantes de la competición.

Luego, pensando más en frío pensamos también en premiar a aquellos futbolistas que no juegan en equipos mainstream para acercarlos al aficionado que no sigue el día a día de la máxima competición de fútbol inglés por darle mayor diversidad y dejar patente que ni Arsenal, Chelsea, Manchester United, Manchester City o Tottenham deben de ocupar todo el grueso de contenidos del blog.

Nos hemos quedado con aquellos futbolistas que particularmente han tenido un año bueno y que han sido claves en determinados tramos de la temporada para que sus equipos pudieran soñar por más objetivos que los marcados inicialmente. No son jugadores conocidos a gran escala y la idea es extenderlos, para darlos a conocer de manera más global por el panorama futbolístico.

XI revelacion

Brad Guzan: El meta estadounidense llegó a Villa Park sin hacer ruido y tras soportar largos meses de ostracismo se ha acabado imponiendo de forma rotunda. Con una influencia directa en la salvación de su equipo tanto o más que Benteke. Reflejos puros y duros, este hombre ha resultado ser el menos esperado de todos los porteros que han rendido a gran nivel. Con alguna dificultad para blocar pero sin complicarse nunca, Brad Guzan ha demostrado ser un portero muy completo, tanto como sorpresiva su irrupción.

Luke Shaw: Sí, la cantera del Southampton es muy productiva y sí, ya sabíamos que Shaw era una apuesta de futuro clara y en firme pero jamás nos pudimos imaginar que el 2013 ya le colocaría en la élite. Ofensivamente más capaz pero sin desentonar atrás destaca en especial por su fortaleza mental y autoconvicción de sus posibilidades es de esos jugadores que transmite seguridad. Características envidiables y más para hablar de un adolescente que da y dará que hablar.

Ashley Williams: Uno de los codiciados para el próximo verano. Jerarquía, físico, colocación y una inusitada capacidad técnica con el balón en los pies, decisivo para el Swansea de Laudrup como ya lo fue para el de Rodgers pero siendo revelación por haber tenido esa capacidad de aprender a no alocarse en el fútbol de toque y ser más práctico de cara al corte y, en especial, medir las salidas. Una madurez que debe ir a más y veremos si no es fuera del Liberty Stadium.

Winston Reid: Hemos hablado de este jugador como uno de los mejores centrales de la temporada. Sus características ya las hemos analizado pero no hay que olvidar que nadie podía pensar que el salto a la máxima categoría le reforzaría en su contundencia y jerarquía de cara a enfrentarse a algunos de los mejores atacantes del mundo.

Geoff Cameron: En primer lugar es una sorpresa una adaptación así de la MLS a la Premier League pero es que jornada a jornada ha demostrado aprender aspectos defensivos en una posición de lateral derecho que era nueva para él. Con criterio para combinar, buena zancada a la carrera y un óptimo cabeceador el lateral ex-Houston no sólo ha conseguido asentarse en un XI en el que nadie le esperaba y en un puesto que ni él mismo podía conocer a su llegada.

Morgan Schneiderlin: Hay que ser justos, esta revelación va con trampa. Nigel Adkins ya sacó lo mejor de lo mejor del centrocampista francés en Championship, la sorpresa ha sido conocer que el pivote del Southampton tiene carácter y liderazgo hasta en las plazas más difíciles. Una máquina para robar y bloquear al rival, un inusual dominio para ir al suelo y tacklear con extrema facilidad. Si a todo esto le sumamos inteligencia para llegar y buen remate de cabeza sólo nos falta verle controlar mejor el tempo de los partidos con el balón para hablar de él como un grande.

Leon Osman: Uno de los hombres de plena confianza de David Moyes y más importantes dentro del esquema del técnico escocés. A sus 32 años, se podría decir que su momento de fama le ha llegado tarde pero esta temporada ha aportado una cualidad intangible de brega, robo y ante todo finalización llegando desde atrás. Es uno de los futbolistas toffees que más busca la portería y obtiene su correspondiente premio, no acapara tantas portadas como Fellaini o Baines pero es uno de los sostenes básicos para que el Everton pueda disputar la próxima temporada la Europa League.

Jonathan De Guzmán: Una contratación más bien efectuada por parte del Swansea y Michael Laudrup. Su polivalencia le ha convertido en uno de los futbolistas más multiusos de toda la Premier League, capacitado para jugar de ‘5’ o como interior más liberado es un jugador que destaca por su concentración que le ayuda a ocultar sus carencias a la hora de meter la pierna para gestar el robo. Lo que principalmente le convierte en un jugador imprescindible dentro del esquema del equipo galés, es su llegada desde atrás y por las que suele convertir alguna que otra ocasión en gol. En un equipo donde, a veces, se abusa en tener posesiones estériles, De Guzmán da ese contrapunto necesario y esa dosis de verticalismo necesaria para soprender a las pizarras del rival.

Michu: Una de las gangas de la Premier League y que en relación rendimiento-precio ha cuajado un magistral campeonato. Su tipología de juego y de buscar armar el disparo casi siempre en un equipo de passing game le beneficia, pero no obstante siempre ha sido un imán de cara al gol y sus 18 dianas son un buen aval para mantener al Swansea en la máxima división del fútbol inglés. Con capacidad de sacrificio y conoce sus virtudes y defectos a la perfección, no es el futbolista de tus sueños pero su solvencia lo convierten en uno de los caramelos de la presente edición cuyo valor ha aumentado de manera progresiva hasta límites insospechados. Tanto jugando como ‘9’ y como mediapunta ha demostrado que la Premier League le viene como anillo al dedo.

Christian Benteke: El jugador más revitalizante que tiene la Premier League y que mayor expectación ha causado en su primera temporada. Apuesta personal de Lambert que le fue ganando el puesto a un consumado Darren Bent, su crecimiento ha sido tal que el Aston Villa se ha basado en él y en su eficacia por arriba para moldear un estilo de juego que permite sacar lo mejor de Weimann & Agbonlahor atacando mediante transiciones eficaces. Si había más dudas entorno a él, se encargó de cerrarlas apareciendo frente al Sunderland en uno de los partidos más importantes para los villanos ahora toca retenerlo y edificar entorno a su figura, que ya es uno de los nombres más fetiches para todos los espectadores del fútbol de las islas.

Anthony Pilkington: Los canaries han ido perdiendo su efervescencia original para acabar en tierra de nadie, pero merece la pena hablar de un proyecto que con sus limitaciones económicas está logrando conservar la categoría con jornadas de antelación. En los meses donde su hinchada soñaba con poder entrar en Europa fueron ligadas a los mejores partidos de Pilkington, un futbolista rápido y voraz a los espacios que le encanta desafiar a sus rivales. Aguarda sus carencias a la hora de jugar en posicional pero es el socio ideal para un Gran Holt que espera sus centros como agua de Mayo para evitar hacer sufrir a los aficionados que acuden a Carrow Road. Broche de oro con su debut como internacional en la República de Irlanda.