Everton: la última firma de David Moyes

Por Paola Cid.

Goodison Park siempre había mirado con un tono de condescendencia e incluso complejo de inferioridad sus vecinos reds, sabían de antemano que históricamente no estaban a la misma altura y cada triunfo del Liverpool era un veneno que cada vez se iba inyectando más en las venas de los aficionados toffees pero… toda historia tiene su héroe, ese personaje que siempre aparece para cambiar las tornas y convertir los imposibles en realidad. David Moyes cerrará una etapa que será inolvidable para el Everton en todo los aspectos.

Moyes dice adiós a Goodison Park en una de sus mejores temporadas.

Moyes dice adiós a Goodison Park en una de sus mejores temporadas.

Supo amoldarse a un marco económico ajustado para tener un ojo clínico en la mayoría de contrataciones: Jelavic, Fellaini, Pienaar, Mirallas o la cesión invernal de Landon Donovan fueron fichajes fructíferos y que de manera rápida dieron un rendimiento instantáneo al club. Otro de los pilares básicos de Moyes para dotar de estabilidad al Everton fue la alta predisposición para contar con futbolistas formados en las categorías inferiores del propio club. Hizo explotar de manera precoz al mejor jugador inglés de la actualidad, Jack Rodwell dio el primer paso a la élite de su mano y se estaba gestando ya el nacimiento de Ross Barkley. Acierto con los fichajes y cierto grado de confianza en las categorías inferiores son las claves del éxito del sucesor de Sir Alex Ferguson en Old Trafford.

Un Everton 2012-2013 que ha tenido un esquema fijo siempre, el 4-4-1-1 con el que ha cimentado sus éxitos en saber explotar todas y cada una de las cualidades de toda su plantilla, una férrea competitividad en todos los encuentros y una versatilidad táctica impresionante, si tenemos en cuenta, que la economía toffee no es tan potente respecto a los equipos élites de la Premier League. Ha sido capaz de aglutinar un estilo british en el primer tramo de la temporada, donde su defensa posicional notable y su abarcación de espacios le convertían en dueño y señor de los partidos mediante los espacios que dejaba un rival que veía una misión imposible en romper la muralla del Everton, hasta un proceso evolutivo donde el equipo se animó más a atacar en posicional y fue dando cabida a futbolistas que hasta ahora tenían un rol secundario en el equipo. El trabajo de David Moyes de adaptarse a su roster fue, una vez más, sobresaliente.

Precisamente en el apartado defensivo es uno de los puntos fuertes y de los que más orgullosos deberían estar en Goodison Park. Cuentan con un auténtico líder como Phil Jagielka que no tendrá el talento innato de otros centrales ingleses pero es uno de los defensores más fiables y competitivos, que dentro del mecanismo de salida toffee contaba con una importancia trascendental: abastecer de envíos a Fellaini & Jelavic, uno de los puntos fuertes de Phil es su desplazamiento en largo que lo convertía en un buen lanzador para armar las transiciones. En el costado izquierdo se encuentra la magia del Everton en la bota zurda de Leighton Baines, es un tópico hablar de su precisión y su alarmante técnica cuando desafía a los futbolistas rivales pero nunca sobra de más decirlo. Junto con Pienaar ha conjuntado una de las bandas izquierdas más temidas de todo el campeonato y ante todo en un punto clave para que el Everton evolucionara para ser un equipo de ataques posicionales eficientes, otorgando una salida lateral sobresaliente gracias a su depurada técnica.

Baines-Fellaini

Sin embargo el jugador que acaparó todos los elogios en el primer tramo de la temporada, es también el jugador que por cuyo peinado más rápidamente nos atrae a la vista: Marrouane Fellaini. Moyes adelantó su posición con una clara intención, ganar un activo más en el juego aéreo para encender las veloces y eficaces transiciones del cuadro de Liverpool. Con un promedio de 5 balones por partidos en duelos aéreos, el peso de Borat ha sido crucial para la loable temporada del Everton además su equipo no solo ganaba un activo más en el juego aéreo para gestar contragolpes, también se complementaba bien con un Jelavic que con el paso de las jornadas fue decayendo. Hablar de Fellaini, es mencionar a la pieza angular del proyecto.

En la delantera, Jelavic ha decepcionado en su segunda temporada y no ha sabido repetir sus maravillosos registros de la anterior temporada. Un jugador simple, de recursos escasos pero muy corrosivo dentro del área, Es un finalizador y cuánto más se aleja de la meta del rival más salen a relucir sus carencias. A medida que recuperar su nivel de antaño se antojaba como algo utópico en las quinielas fue entrando Anchiebe que es un jugador mucho más agraciado en el gesto técnico y con cierta solvencia por arriba ha ido haciéndose más habitual en los planes del preparador escocés durante el proceso evolutivo en el estilo del juego del Everton. La inclusión en las últimas jornadas de Kevin Mirallas ha sido la confirmación de ese salto a ser un conjunto, que busca iniciar y dominar mediante el balón pero sin hacer ascos a posibles transiciones. Es un jugador móvil e inquieto que ofrece apoyos por todo el eje horizontal del ataque y ante todo tiene una precisión técnica que chocaba fuertemente con la idea inicial de los toffees a principio de temporada, ha sido el último update y quizás junto con Baines el jugador más visual del conjunto.

No convendría dejarse en el tintero a actores secundarios de honor como Leon Osman, Coleman, Distin o Gibson que en distintos tramos de la temporada han aportado su granito de arena para la consecución de un objetivo y a poder mirar por el retrovisor a su eterno rival como es un Liverpool en proceso de construcción con Brendan Rodgers. Ha sido la última temporada donde Moyes y Everton firmarán su nombre de manera conjunta, no sólo han vencido sus complejos del pasado durante toda su etapa como técnico además llega con un premio merecido. Su sustituto tendrá la opción de disputar la Europa League y puede que su relevo le llegue de la mano de uno de sus recientes pupilos.

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