Beware of the young lions

Por Paco López.

Beware of the lions, reza el estadio del Aston Villa en relación al peligro de un equipo que está en horas muy bajas. Otra temporada más en Villa Park con las miras hacia lo bajo de la clasificación, los recuerdos del proyecto de Martin O’Neill en el que Europa era el objetivo están demasiado reciente para una afición que observa como un imposible buscar pareja a la Copa de Europa que tienen en sus vitrinas. Houllier y McLeish dinamitaron todos los pilares que permitirían la reconstrucción de los villanos, pero algo ha cambiado, Paul Lambert ha encabezado un proyecto a largo plazo que en la 12/13 ha necesitado su primera prueba de madurez. Y que se ha superado.

Paul Lambert y sus pupilos han superado su primera prueba de fuego en la élite.

Paul Lambert y sus pupilos han superado su primera prueba de fuego en la élite.

No vamos a descubrir al técnico escocés ahora, fichajes arriesgados, plantillas jóvenes y rotaciones constantes en medida a las capacidades del rival. En Birmingham se enfrentaba -y enfrenta- a una ocasión de remodelación que ha salido airosa de un año que se presentaba como el más exigente para depositar confianza en debutantes en Premier como Westwood, Lowton y Benteke.

El año ha finalizado, el objetivo se ha cumplido y la visión global es muy positiva. Gente como Guzan, Lowton, Westwood, Weimann o Benteke ya se han asentado en la Premier por delante de Given, Hutton, Bannan, N’Zogbia o Bent, es decir, la meritocracia de Paul Lambert ha surtido efecto y el futuro del Villa está en sus manos, la materia prima está en casa y sólo hace falta pulirla y dar las oportunidades correctas, es decir, la posición de cara a los próximos años es buena, bastante mejor de lo que se refleja en las últimas tablas.

Retener a Benteke será complicado, que Lambert no saque nada nuevo entre invertir el dinero de algunas ventas y buscar nuevas joyas por perfeccionar será igual de difícil.

Las XI decepciones de la Premier League

Llegamos a la cara amarga y que peor sabor de boca deja al adepto de la Premier League: las decepciones. Aquellos futbolistas de los que se esperaba un alto nivel, que han representado un desembolso económico fuerte para sus respectivos equipos y no han dado el nivel esperado o bien aquellos jugadores que tienen talento para más pero no han sabido sacar toques de calidad de manera regular y por lo tanto han firmado una temporada deprimente para el nivel que se les presupone al cambiar un club mayor por otro de menor exigencia. Existen diversos casos pero todos repiten una característica común: han dado un nivel insuficiente para que sus equipos lograran los objetivos pactados allá por el mes de Agosto.

No vamos a señalarlos como principales culpables por el pobre bagaje de sus equipos, eso sería incorrecto pero si se les puede mencionar como futbolistas que si hubieran dado el nivel requerido o esperado sus equipos podrían haber certificado una temporada mejor más acorde a lo que se esperaba en la realidad.

El lugar donde no querría estar ningún futbolista de la Premier League tiene dueños y nombres propios.
XI decepcion

Robert Green: Una de las apuestas fuertes del QPR que se vio relegado tras la llegada de Julio César. Es una mezcla de decepción por parte del equipo que le firma y, sobre todo, porque cuando jugó siguió como el portero que tiene Youtube lleno a base de errores garrafales. Evidentemente no es así, es buen portero, pero su año se ha empeñado en demostrar lo contrario y en dejar claro que nunca presentó competencia seria a Julio César.

Adrian Mariappa:  Se esperaba de él una auténtica referencia en la defensa de un Reading que luchaba por mantener una plaza en la máxima división del fútbol inglés. Todas las carencias que ocultaba antaño han salido relucir durante la presente temporada, una salida balón poco estética y sin ser un central contundente por alto. Ha medida que su titularidad se repetía las opciones de permanencia se acaban para el Reading, no ha sido el culpable pero el alto precio pagado por él para un club que no es potente económicamente han sido definitivas para llamarle como una de las mayores decepciones de la presente temporada.

John O’Shea:  A un jugador que ha disputado Champions League y torneos de máximo nivel de la mano Alex Ferguson, cuando abandona un proyecto de élite para irse a otro que quiere aspirar a mejorar se le debe exigir lo mejor. O’Shea no demostrado constancia alguna y un liderazgo necesario para un equipo incipiente, que cuenta con uno de los sponsors que deja una buena cifra en las arcas de los Black Cats, se le puede llamar como un fracaso. No ha sido capaz de transmitir esa veteranía y experiencia a un equipo que tiene potencial para más que luchar por salvarse del descenso en las últimas jornadas de la Premier League.

José Bosingwa: O cómo pasar de Champions a Championship con total merecimiento. Salario de grande, tanto como su cara, para cobrar casi 100.000 euros por semana y evidenciar falta de ritmo y de concentración constante atrás y falta de ganas para enseñar las buenas capacidades a nivel ofensivo que en Portugal fue capaz de mostrar. Es el mejor ejemplo para comprender que fue el QPR: derroche de dinero, escasez de esfuerzo y conformismo.

Samir Nasri: El paradigma de futbolista que sabes que tiene talento y unas condiciones innatas para triunfar pero que su irregularidad te condena a odiarlo. Sin balón es un obstáculo ligero y fácil de superar, convirtiendo el sector que ocupe en el resquicio de entrada para el rival. Sus pinceladas de calidad son deliciosas pero sigue sin encontrar el término y el tiempo cada vez pasa más para un Nasri que abandonó el Emirates por títulos y fama, aunque muchos aficionados citizens le tengan en el punto de mira y como principal culpable por el despido de Roberto Mancini de la entidad skyblue. Expectativas altas y rendimiento inconsistente, sigue sin dar el paso definitivo. Todo le da igual.

Vurnon Anita: A Vurnon Anita se le ha presentado un contexto complicado, la baja de Cabaye por lesiones le obligó a llevar la manija. Obligar a Anita a ser el director de juego es injusto pero el holandés tampoco ha sido capaz de rendir como escudero ni con tendencia a la banda izquierda, una de las apuestas fuertes (costó 8 millones de euros) es uno de los reflejos de la decepción generalizada que nos ha dejado el Newcastle.

Esteban Granero: Le prometieron el oro y el moro con su aterrizaje sobre Loftus Road con un proyecto que aspiraba a entrar en Europa e incluso con disputar el título con los Arsenal, City, Chelsea y United. El estilo de juego inglés tampoco nos hacía ser todos los optimistas con su ingreso en la Premier League y desde la llegada de Harry Redknapp su rol ha pasado a ser casi testimonial y sin importancia dentro de la pizarra táctica del QPR. La efervescencia de su fichaje ha desaparecido y aunque la ciudad de Londres le venga como anillo al dedo culturalmente hablando deberá de plantearse su futuro con el consumado descenso a la Championship.

Joe Allen: El terrateniente de Rodgers en su tarea de llevar el estilo de juego del Swansea a Anfield ha naufragado sin Leon Britton a su lado. Los 15 millones de libras que costó son otro caso más de cómo en Liverpool se ha pagado de más por jugadores que no han tenido un rendimiento continuado en Premier League. Sus apáticas actuaciones acabaron por colmar la paciencia de su principal valedor y el banquillo de Anfield ya se ha acostumbrado a él.

Scott Sinclair: Uno de los fichajes incomprensibles y que ha terminado como se esperaba: siendo un fiasco. Cuando un jugador joven antepone los intereses económicos a los deportivos, abandonar un estanque pequeño para irse a un gran acuario suele suceder cosas como estas. No brilla tanto como se esperaba y ha tenido un rol marginal dentro de la estructura del City, solo ha salido desde la titularidad en 2 ocasiones y saliendo desde el banquillo en 9. Nefasta operación tanto para Scott como para el cuadro de Manchester.

Emmanuel Adebayor: Uno de los fichajes estivales que más se hizo de esperar para los aficionados del Tottenham y que más ha decepcionado. No solo por unas cifras, un tanto rácanas de cara porterías lo que más se le puede echar en cara es que Villas-Boas diseñó un esquema donde sus facultades brillarían más que sus defectos. Su función era habilitar las transiciones de los spurs y tampoco se ha mostrado eficaz en ello, si además le sumamos sus pobres cifras con 5 dianas únicamente y su fallo en la tanda de penaltis contra el Basilea redondean una temporada para el olvido, donde Jermain Defoe le ha ganado la titularidad con todo merecimiento.

Darren Bent: El mayor perjudicado por la gran explosión de Benteke. Fue una de las inversiones fuertes realizadas por el Aston Villa para ilusionar a una afición que veía como sus mejores jugadores se iban a otras plazas para pelear por títulos y como la nueva horneada de jóvenes no daba el paso definitivo por una mala gestión de McLeish. No ha gozado de la confianza de Lambert y cada vez deja más patente su cabreo por las escasas ocasiones, cambia la situación o se irá de Villa Park. Si le sumamos su repertorio de lesiones y que ya hace tiempo de su traspaso del Sunderland a los villanos, ha sido una operación que ha arrojado pérdidas tanto económicas como deportivas para el conjunto dirigido por Paul Lambert.