Acerca de Paco López G

Periodismo y Comunicación Audiovisual. Ahora en IFEMA y colaborando en la Play Fútbol SER. Antes en MARCA y el Grupo 20 minutos.

Verano idílico en el Emirates

Por Paola Cid.

Se cierra otra temporada más sobre el Emirates con los objetivos cumplidos. Otra vez Arsène lo ha logrado en una de las temporadas más inverosímiles que se recuerdan en los últimos tiempos ante un Tottenham que mediante el liderazgo de Gareth Bale lo dio todo hasta el último segundo y frente a las inversiones millonarias de Chelsea, United y City. Los oponentes en general han mejorado y la Premier League se apretó hasta la última jornada para saber quien sería su último representante en la Champions League.  Por lo tanto, el sabor de la victoria es el doble de satisfactorio para todos los aficionados gunners. En una temporada controvertida, donde se dudó hasta del propio estilo que el técnico alsaciano otorgó al Arsenal para convertirlo en uno de los equipos con mayores adeptos alrededor del mundo.

Wenger vuelve a demostrar que sigue siendo el mejor tutor posible para un Arsenal que el principio del curso se le hizo largo e incluso eterno. El fichaje de Robin Van Persie por el United destilaba pesimismo y cuando Song decidió hacer las maletas hacia la ciudad Condal, se sabía que tocaba diseñar desde cero. Era un déjà vu en toda regla, se convertía en costumbre que el verano fuera el periodo del año más odioso para el Arsenal prácticamente obligaba a vender a las mejores piezas para cuadrar presupuestos y que la situación económica del club siguiera siendo estable. Así arrancaba el curso para un equipo que partía de cero y buscaba referencias a las que aferrarse en momentos complicados.

Por 16ª vez consecutiva el Arsenal estará disputando la máxima competición europea de clubes.

Por 16ª vez consecutiva el Arsenal estará disputando la máxima competición europea de clubes.

Uno de los puntos positivos que se extrae de la temporada 2012-2013 para el cuadro gunner es la buena lectura de los 3 fichajes estivales. Cazorla, Podolski y Giroud han aportado lo que se preveía de ellos. El caso de Santi ha sido el más notorio, comportándose como lo más parecido a un líder y dando un paso adelante en jerarquía siendo su primera temporada. Su disparo desde fuera de la frontal se ha convertido en un recurso necesario para poder abrir a las defensas rivales y su capacidad de asociación casa fuertemente con el estilo wengeriano del Arsenal. Podolski aportaba esa cuota de gol necesaria en un equipo que quedaba huérfano de ello tras la salida de su máximo goleador y Giroud en una temporada donde ha dejado tanto sombras como luces, ha cumplido con su cometido. En mucho tiempo ha sido el primer mercado de fichajes que no se ha saldado con rendimientos negativos como los de André Santos, Park Chu-Young o similares. El acierto ha estado del lado del Arsenal en sus contrataciones esta temporada, en uno de los puntos donde más se ha criticado al técnico francés en los últimos tiempos.

Sin cambios estructurales en el dibujo táctico, se siguió apostando por un 4-2-3-1 de anteriores temporadas donde la posición del ‘9’ era la que más dudas dejaba y que se convirtió en el principal quebradero de cabeza de Wenger en los 2 primeros meses del curso doméstico. Probó con Podolski de referencia, algo que se ha visto en las últimas jornadas por la sanción de Olivier Giroud, que fue un fracaso. El alemán nunca estuvo realmente cómodo en esas condiciones y dejó entrever, que lo suyo es partir de la izquierda. Con Gervinho de falso ‘9’ que ganabas apoyos y movilidad por todo el eje pero que en el momento de la definición sabías de antemano que te iba a fallar. Cuando apostó por Giroud de manera fija el equipo afianzó una base de cimientos que serían necesarios para el futuro. Los primeros meses del Arsenal 12-13 fueron una frase de pruebas que ayudarían al equipo más adelante en el futuro.

El equipo se desinfló pronto, las eternas lesiones de Diaby y las derrotas frente a equipos élite de la Premier League. Devolvían a la realidad a una afición que creía que esta temporada se podría pelear por ganar la máxima competición de fútbol inglés, las idas y venidas de la enfermería de Diaby lastraron a un equipo falto de músculo y con capacidad de robo. Obligando a conceder muchos metros frente a rivales que donde desataban su máximo potencial era en campo rival, se volvía a destilar pesimismo por las cercanías del Emirates hasta que apareció la joya de la corona: Jack Wilshere.

WilshereEl ’10’ inglés firmo auténticos partidos de showtime recién salido de una lesión grave, que invitaba a pensar en un futuro mejor con él como líder de un proyecto en horas bajas. La recuperación de Jack, es una grandísima noticia para el fútbol inglés y aunque este verano volverá a pasar por la mesa de operaciones y estará disponible para principios del siguiente curso. Wilshere es el único futbolista de la plantilla que con su mera aparición puede inyectar optimismo y carácter competitivo, a un club que veía como las eliminaciones frente al modesto Bradford y unos meses más adelante frente al Blackburn Rovers obligaban a tener que limpiar el polvo de las vitrinas en dos competiciones donde perfectamente se podría haber obtenido el ansiado título. Tras saber el emparejamiento frente al conjunto bávaro en Champions League, solo quedaba la Premier League y alcanzar la cuarta plaza para repetir participación en el torneo más importante de clubes europeos.

El punto de inflexión y que permitió cambiar todo fue precisamente la victoria en el Allianz Arena frente al Bayern de Jupp Heycknes. Fue una inyección de moral para un grupo desalentado por las eliminaciones ante equipos menores y que veía como se repetía una temporada en blanco, sin posibilidades de levantar un título a final de temporada. Desde ahí, se convirtió en una constante ver a Vermaelen como suplente y se inició un proceso de recuperación trepidante que dio como resultado una racha digna de un equipo campeón, dónde solo perdió ante el Tottenham en White Hart Lane con un balance de 9 victorias y sólo 2 empates.

Comenzaron a sumar futbolistas como Laurent Koscielny, que ha reparado su mala temporada con un sprint final épico. Un central aguerrido y con una capacidad de anticipación que pocos defensas pueden presumir en el campeonato británico, ligado a sus extraordinarias dotes para sacar el balón jugado lo convirtieron en un fijo junto con Per Mertesacker que ha sido de lejos el central más constante del Arsenal a lo largo de la temporada. Una dupla con potencial aéreo y que ha permito que la mayoría de córners generados por el cuadro dirigido por Arsène Wenger hayan terminado en una clara ocasión de gol. Juntos han permitido otorgar al eje defensivo del Arsenal de una constancia y seguridad que ha pasado desapercibida en grandes tramos de la temporada.

La aparición de un irradiante Aaron Ramsey ha sido clave también. Junto con Mikel Arteta  ha formado un doble pivote excelso a la hora de jugar con el balón y lograr que el Arsenal se plantara sobre los dominios del rival pese a ser una base de la jugada algo frágil a la hora de recuperar balones. Quedaría también mencionar la leve mejoría que ha dado Ramsey a la hora de afrontar sin balón algunas jugadas, antes desistía en el intento y en las últimas jornadas no daba ninguna acción perdida hasta el final. Esa mejoría a la hora de ayudar en fase defensiva lo ha convertido en un fijo en los últimos esquemas, en ganarse por sus propios méritos un lugar en la titularidad.

Sumándose a la buena temporada de Gibbs, que sigue demostrando que en términos ofensivos es el lateral que mejor interpreta lo que le pide Wenger, Santi Cazorla, Mertesacker, Theo Walcott y Mikel Arteta han permitido que el Arsenal tuviera un bloque fijo por el que cumplir los objetivos pactados. No hay un solo jugador que haya sobresalido por encima de la media, todos han tenido sus baches pero en la recta final que era cuándo había que poner los codos sobre las mesas para evitar el fracaso lo hicieron. Es uno de los méritos de Arsène esta temporada y que es una buena noticia, no habrá una gran salida este verano y se podrá edificar a largo a plazo con un bloque de futbolistas que ya llevan más de un año haciéndolo.

Además se recoge la cosecha de varios años de recesión. Firmado el gran acuerdo económico con Puma para la próxima temporada, en muchos años este verano va a ser donde Wenger va poder realmente invertir en varios futbolistas suculentos sin perder a piezas básicas de su engranaje. Sea como sea, se auguran tiempos de playa y estar tirado en la hamaca dentro del Arsenal; tiempos de bonanza donde se va a mejorar la plantilla sin perder a activos esenciales dentro del grupo y, quizás, siendo la última temporada de Arsène como técnico gunner venga con caprichos para darle una despedida acorde a su figura. Jovetic, Gonalons o Adler son nombres que suenan optimismo. Puede ser un verano tranquilo a la hora de dar salidas y cargar las pilas la próxima temporada con fichajes ilusionantes.

¿Otro año será, no?

Por Paco López.

En White Hart Lane toca esperar otra temporada, la Uefa Champions League sigue siendo la obsesión para el club y mantenerse en el Top 4 está más caro que nunca. La temporada echaba a andar y con ella el proyecto de André Villas-Boas. Jugadores de la talla de Dempsey, Dembélé, Vertonghen y Sigurdsson entre otros hacía más optimista un futuro sin Modrić. Las directrices eran claras, Top 4 y no caer demasiado pronto en ninguna de las otras competiciones. Con todo ya en marcha se vio que este era el año de Gareth Bale, condimentado con un turbulento arranque gunner, White Hart Lane respiraba un ambiente confiado: “Este año sí” se respiraba en la afición.

La primera mitad de año el Tottenham era el más firme candidato a la cuarta plaza, los partidos pasaban y las exhibiciones de Bale no cesaban, además Villas-Boas parecía tener todo bajo control. A medio gas en Europa y centrados en Premier la temporada iba por un exitoso sendero. Pero algo se truncó, tensar la cuerda del equipo en torno a una lógica dependencia del mejor Bale que jamás hayamos visto acabó por no ser suficiente.

Ni un Gareth Bale colosal pudo cambiar el destino del Tottenham. Un año más sin Champions League.

Ni un Gareth Bale colosal pudo cambiar el destino del Tottenham. Un año más sin Champions League.

El Arsenal despertó de su letargo, el Basilea dejó claro que con Bale no era suficiente y a André Villas-Boas se le apagaron los focos. El último tramo de temporada, incluyendo la eliminatoria de Uefa Europa League contra el sorprendente Basilea, nos dio una imagen de impotencia sobre el terreno de juego y nula capacidad para cambiar la dinámica del conjunto londinense desde el banquillo.

Personalmente este Tottenham ha sido la mayor decepción del último tramo de campaña, un equipo con numerosas alternativas que acabó aferrándose a un expreso galés que ha sido el único capaz de arrastrar al Tottenham hasta la lucha por la cuarta plaza a la espera de que algunos fichajes además de Dembélé asumieran su protagonismo.

Ni el mejor Gareth Bale, ni una larga lista de refuerzos interesantes, ni una de las temporadas menos brillantes del Arsenal de Wenger han sido suficiente para que André Villas-Boas consiguiera la cuarta plaza en su primer año completo en Londres.

La realidad es que entre los dos conjuntos de Manchester, el Chelsea que volverá a optar al título y el Arsenal con más capacidad para reforzarse en verano desde que Highbury forma parte del pasado, complican el panorama de un proyecto que tendrá mucho por invertir y mucho más por retener ante los cantos de sirena de equipos que sí son de Champions.

Beware of the young lions

Por Paco López.

Beware of the lions, reza el estadio del Aston Villa en relación al peligro de un equipo que está en horas muy bajas. Otra temporada más en Villa Park con las miras hacia lo bajo de la clasificación, los recuerdos del proyecto de Martin O’Neill en el que Europa era el objetivo están demasiado reciente para una afición que observa como un imposible buscar pareja a la Copa de Europa que tienen en sus vitrinas. Houllier y McLeish dinamitaron todos los pilares que permitirían la reconstrucción de los villanos, pero algo ha cambiado, Paul Lambert ha encabezado un proyecto a largo plazo que en la 12/13 ha necesitado su primera prueba de madurez. Y que se ha superado.

Paul Lambert y sus pupilos han superado su primera prueba de fuego en la élite.

Paul Lambert y sus pupilos han superado su primera prueba de fuego en la élite.

No vamos a descubrir al técnico escocés ahora, fichajes arriesgados, plantillas jóvenes y rotaciones constantes en medida a las capacidades del rival. En Birmingham se enfrentaba -y enfrenta- a una ocasión de remodelación que ha salido airosa de un año que se presentaba como el más exigente para depositar confianza en debutantes en Premier como Westwood, Lowton y Benteke.

El año ha finalizado, el objetivo se ha cumplido y la visión global es muy positiva. Gente como Guzan, Lowton, Westwood, Weimann o Benteke ya se han asentado en la Premier por delante de Given, Hutton, Bannan, N’Zogbia o Bent, es decir, la meritocracia de Paul Lambert ha surtido efecto y el futuro del Villa está en sus manos, la materia prima está en casa y sólo hace falta pulirla y dar las oportunidades correctas, es decir, la posición de cara a los próximos años es buena, bastante mejor de lo que se refleja en las últimas tablas.

Retener a Benteke será complicado, que Lambert no saque nada nuevo entre invertir el dinero de algunas ventas y buscar nuevas joyas por perfeccionar será igual de difícil.

Frank Lampard: la leyenda viva blue.

Por Paola Cid.

La historia se escribe día a día. Un acción o un momento puede quedarse incrustada en el recuerdo de una persona, ya sea de manera negativa o positiva, pero será siempre recordada. Antes cabría establecer una gran diferencia entre las historias recientes o las antiguas, en muchos clubes abundan las segundas que suelen ser narradas por el típico aficionado veterano que trata de infundir a los aficionados más jóvenes los mayores los instantes de gloria del club de sus amores. Mientras tanto de las primeras, las que están labradas en un espacio de tiempo contemporáneo, abundan pocos casos pero en realidad cualquier aficionado blue puede tirar de Youtube para vislumbrar a la mejor generación de futbolistas de toda su historia.

Un elenco de estrellas que siempre ha mostrado una constancia y una competitividad en Europa nunca vista, que en su máximo momento de apogeo siempre le faltó aquel olor a la gloria continental aunque más tarde que temprano el tiempo recompensa tus esfuerzos. Las paradas de Petr Cech cuando todo parecía perdido, las anticipaciones a rajatabla de John Terry, las cabalgadas por el sector izquierdo de un Ashley Cole que se ganó al instante a Stamford Bridge o simplemente las definiciones de Didier Drogba con su potencia física son historia viva de una década gloriosa pero hay una figura que merece más halagos y que la temporada 2012-2013 le ha servido para firmar una leyenda absoluta con letras de oro: Frank Lampard.

Máximo goleador de la historia del Chelsea y un ídolo de masas en Stamford Bridge.

Máximo goleador de la historia del Chelsea y un ídolo de masas en Stamford Bridge.

No solo ha aumentado su currículum de títulos consiguiendo la Europa League en Amsterdam, le ha servido para entrar en la historia de las individualidades del Chelsea convirtiéndose en el máximo goleador de todos los tiempos del cuadro que disputa sus partidos sobre Stamford Bridge. Firmando una trayectoria impoluta como jugador blue, desde que decidiera abandonar Upton Park para que pelear por mayores aspiraciones. Frank no solo podrá presumir de en la mejor época del Chelsea aparecer en los títulos colectivos, su historia va más allá y se merecía un pedacito dedicado exclusivamente para él. Su renovación por una temporada más por el Chelsea, cuando todo parecía indicar que haría las maletas, es motivo de festejo para un hinchada que ve como el tiempo empieza a causar estragos sobre sus leyendas en activo.

Hablar de Frank Lampard es mencionar de manera indirecta a los futbolistas que corresponden al perfil de box to box. Frankie es uno de los mejores jugadores que ha producido Inglaterra en ese sentido, capaz de influir en campo propio como en las cercanías del área rival. Pese a no ser el mejor generador de robos lo suple con una solidez mental que lo convierte en un obstáculo complejo de superar a sus rivales, las mejores cualidades de Lampard en la actualidad relucen con balón pero cuando su físico se lo permitía era un futbolista correoso de deshacerse de él y con capacidad de sacrificio sin balón que lo convertía en una de las estructuras bases donde el Chelsea edificó uno de los equipos que mejor transitaba con el que según él, ha sido su mejor técnico en toda su carrera profesional.

Sin embargo el punto fuerte y por lo que será siempre recordado es por ese punto de determinación que posee en momentos trascendentales. Lamps nació aliado de la precisión y sus botas lo reflejan en cada partido, un disparo suyo se ha convertido en una de las imágenes más habituales de todas las cabeceras de la Premier League. Contagia ese aura a sus compañeros de: ‘pass me the ball and all it’s gonna be alright’. Su constancia temporada tras temporada, lo avalan las estadísticas siendo de los pocos centrocampistas que llevan más de 10 temporadas superando las diez dianas, en un colectivo que aspira a luchar por todos los títulos que hay en el horizonte siempre es necesario un futbolista que con sus llegadas desde atrás consiga establecer un balance para su equipo en el marcador. No todo son goles porque Lampard también ha sido un buen cerebro en los últimos metros, tiene esa capacidad de vislumbrar pases donde nadie los ve.

Ahora pese a tener 34 primaveras, ha sabido interpretar su nuevo rol y dejar paso a la nueva camada de jóvenes que deben liderar el día de mañana al Chelsea. Sin dejar de hacer sus aportaciones y ganarse en determinados partidos una titularidad que le corresponde por una grandeza labrada a base de sudor y esfuerzo. Es un ejemplo modélico a la hora de asumir que poco a poco debe ir entrando nueva savia en el equipo y nunca ha dejado de aparecer en momentos clave. Pese a las aparatosos contrataciones de Hazard, Oscar o Fernando Torres pagadas a golpe de talonario por el magnate ruso Roman Abramóvich la vieja guardia siempre ha aparecido en momentos de dificultad, Villa Park da fa de ello y además vio en primera persona como con su doblete el ‘8’ blue entraba en los libros de historia por su cuenta propia. El tiempo pasa y pasa, pero parece que en Stamford Bridge aún se acogen a un último misil de Frankie para respirar con tranquilidad.

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Hasta hace apenas un año le faltaba sentirse el rey de Europa. Para completar su ciclo de títulos importantes con el Chelsea, en Amsterdam demostró que con su gran grado de experiencia aún quería otro título más y se sacó un disparo épico, demostrando los motivos de su apodo SuperFrankie, que obligó a la aficionados del Benfica a encoger su corazón, aunque el último golpe lo diera Ivanovic para que el cuadro blue saliera victorioso en el último instante. Redondea dos años donde lo que más se le resistía, que eran los títulos europeos, los ha conseguido añadir a su palmares y a las vitrinas de Stamford Bridge.

Habrán 365 días más para Lampard dentro de la plantilla del Chelsea, para encauzar un final aún más apoteósico; la alegría puede ser doble si se confirman, los rumores de que el hombre que explotó sus cualidades y definitivamente supo exprimir todo su potencial regresa a la que fue su casa y donde le otorgó al cuadro blue un carácter ganador necesario para construir toda esta avalancha de títulos. El deseo se puede transformar en realidad, y quizás dentro de unas semanas esta imagen deje de ser un recuerdo del pasado para convertirse en algo tangible en la actualidad. Podrían ser los últimos meses o años de actividad de Lampard de la manera más idílica posible, para poner un punto y final con el hombre que originó todo.

QPR: el fracaso anunciado.

Por Paco López.

Si me pidieran un ejemplo de mala gestión no dudaría ni un momento, está en Londres, juega en Loftus y tira millones y millones. El Queens Park Rangers ha navegado una temporada por las aguas de la vergüenza más absoluta, una plantilla capaz aunque sobrevalorada comenzaba la temporada con un objetivo claro: permanencia. Los fichajes llegaron en número abundante y los gastos se dispararon con contratos de estrella a jugadores que si fueran tales no estarían en Loftus Road. Ni Mark Hughes ni Harry Redknapp pudieron encauzar una plantilla con demasiados egos y disputas para tan poco rendimiento sobre el campo.

Los problemas en el horizonte han sido una constante para Redknapp.

Los problemas en el horizonte han sido una constante para Redknapp.

Los motivos para explicar tal fracaso son variados pero existe uno que se lleva la palma: Planificar una temporada con una defensa que en el mejor de los casos era Traoré-Nelsen-Hill-Bosingwa. Es imposible mantenerse en la Premier League con una defensa que sufriría en muchos de los terrenos de Championship. Es irreal culpar a la defensa de la temporada pero también es muy complicado entender que pasaba por la cabeza de los gestores para firmar a tres de esos defensas y dos de ellos con altos contratos como Bosingwa y Nelsen (actual entrenador del Toronto FC). Evidentemente el sistema defensivo no sólo es cuestión de la línea más atrasada sino que desde el banquillo se ha expuesto en exceso a los defensores con un centro del campo que hizo aguas y que carecía de cierta coordinación entre sus hombres.

La medular ha sido el mayor foco de decepción para nosotros. Los nombres parecían tener mimbres suficientes para cumplir los objetivos y dar buenas tardes en Loftus Road. Esteban Granero, David Hoilett, Stephane M’Bia, Adel Taarabt y Ji-Sung Park sobre el papel podía ser una mezcla entre trabajo e imaginación, ya a toro pasado vemos que la 12/13 sólo ha dejado en buen lugar a M’Bia. Adel Taarabt sigue dando destalles en medio del desierto en el que está convirtiendo su carrera, un par de minutos pueden ser suficientes para ganar partidos pero nunca para ser el líder que Mark Hughes intentó convertir de él y si el pilar del proyecto no respondía el resto se caía en muchas fases de la temporada. David Hoilett que llegaba tras sostener al Blackburn Rovers con grandes pretendientes -y un contrato exagerado, como no- no ha sumado en ningún momento a un equipo que necesitaba de su fantasía y sus cifras goleadoras. Ji-Sung Park ha entrado en ese no tan selecto grupo del QPR en el que han conseguido un retiro dorado dentro de Inglaterra y su paso ha sido tan decepcionante como la campaña en general. Esteban Granero, el fichaje más esperanzador para Loftus Road de los que llegaron en verano, ha sido la personificación del conformismo de todo el equipo a lo largo de la temporada y de la nula capacidad para sobreponerse incluso cuando el nivel global daba signos de flaqueza.

En invierno se intentaron hacer los deberes de un verano fracasado en la política de fichajes. Los gastos desmesurados en enero no fueron suficiente para un equipo que ya estaba condenado. El ímpetu de Townsend y Remy no fue suficiente para redimir al proyecto maldito de la Premier 12/13. El club se juega su futuro a largo plazo en un verano en el que se enfrentará una tendencia recaudadora y el ansia del ascenso, el equilibrio dará la clave para un club que potencialmente puede pero al que los elevados contratos regalados no sólo le han hecho ser una de las decepciones del año sino que ha hipotecado el futuro del conjunto.

Newcastle: expectativas demasiado altas.

Por Paola Cid.

La anterior temporada del Newcastle había servido para colocarlo en boca de todos y recuperar parte del prestigio perdido tras su regreso de la Championship. Su prestigio histórico había ido decayendo de manera progresiva y tras que Alan Pardew consiguiera la mejor posición en el campeonato doméstico de los últimos años, se empezó a vislumbrar cierto optimismo en St James Park sobre el futuro del equipo. Existía una buena base que invita a confiar en ello: Tim Krul, Yohan Cabaye, Hatem Ben Arfa, Papiss Demba Cissé o el incombustible Fabricio Coloccini eran activos para confiar en una temporada de estabilización, más aún cuando la directiva decidió confiar de manera ciega hacia Pardew con una renovación inusual en los tiempos actuales.

Alan Pardew, del cielo al infierno en sólo 365 días.

Alan Pardew, del cielo al infierno en sólo 365 días.

Todo parecía tomar tintes de novela romántica e incluso con final feliz para los dos partes, sin embargo siempre aparecen todo tipos de giros que los magpies no han sabido digerir de la mejor manera posible. Nivel irrelevante de sus fichajes estivales, un calendario mucho más agresivo con la presencia de cuatro competiciones y una plaga de lesiones que fueron rebajando el nivel de la plantilla de manera progresiva hasta prácticamente olvidar todo lo positivo recogido hace apenas un año, cuando la candidatura de Alan Pardew a ser entrenador del año en Inglaterra contaba con muchos apoyos. Giros del destino que marcan el devenir del futuro y la temporada del Newcastle ha dado más disgustos que alegrías.

Pardew tiene coartada, al menos para justificar su mal inicio de temporada. Las lesiones de Cabaye & Ben Arfa trastocaron, dos de los pilares básicos de los éxitos del Newcastle en la temporada 2011-2012. Aquel 4-4-2 perdía la magia y el descaro de Ben Arfa que ante rivales encerrados siempre era capaz de encontrar un resquicio en la retaguardia del oponente con su depurada técnica, mientras que la baja de Cabaye afectó más a los mecanismos de salida de los magpies. Yohan era el lanzador del equipo y el cerebro, su lesión y problemas psicológicos tras la Eurocopa tuvieron daños colaterales para Tioté que ya no solo tenía que preocuparse en generar robos también tenía que encargarse a ser el timonel de un proyecto que veía como Anita no respondía. Comenzaba la odisea para el Newcastle.

La situación se agravó más con la salida de Demba Ba a Stamford Bridge y la lesión de Tim Krul que encendían las alarmas sobre la cabeza de Mike Ashley que veía como la columna vertebral de la anterior temporada se estaba resquebrajando cada vez más. El adiós de Ba tuvo su importancia táctica, Pardew se tendría que olvidar de su amado 4-4-2 para asentar el 4-2-3-1 con un Cissé que veía que su eficacia goleadora se iba reduciendo. No quedaba otra que acudir al mercado invernal para solucionar todo el cúmulo de problemas acumulados en los últimos tiempos, ahí se acertó con contrataciones sobresalientes como Debuchy, Moussa Sissoko, Yanga-Mbiwa y Gouffran todos de origen galo llevando al Newcastle a levantar cabeza aunque con problemas para adaptarse a una cultura opuesta a la suya, más la traba del idioma.

Pese a todos los obstáculos, Alan Pardew se sacó un as bajo la mango un tanto impredecible. Adelantar la posición de Moussa Sissoko en un proceso similar que hizo Roberto Mancini con Yaya Touré. El Newcastle no solo ganó carga de área y llegada con la nueva posición de Moussa, obtuvo también un futbolista que incordia en la salida de balón de rival algo que se echaba de menos ya que sin el 4-4-2 Pardew no podía forjar superioridad numérica o igualdad con la cuál obstaculizar la salida de balón del oponente.

Yanga-Mbiwa & Debuchy mejoraron una defensa que veía como había perdido a uno de los mejores goalkeepers la anterior temporada y como los rumores de un posible traspaso de Fabricio Coloccini. Debuchy mejoró una posición que hacía tiempo estaba en la hoja de ruta del Newcastle: el lateral derecho. Siendo un central que cuya tipología es sumarse al ataque y abastecer de centros, proceso por el cuál Sissoko se veía beneficiado de la multitud de rechaces que cazaba bien para disparar o para buscar la asistencia. El caso de Yanga-Mbiwa aportó polivalencia y mucha capacidad de sacrifcio unido a sus buenas capacidades físicas que le daban más variables a una línea defensiva que en multitud de ocasiones se queda casi sin un nivel defensivo decente.

Newcastle

Pese a las notables mejora que aportaron los fichajes invernales, sabe a poco que el objetivo de un club cuya historia y presupuesto es grande sea evitar el descenso en las últimas jornadas de la Premier League. Pardew tiene excusa, la falta de efectivos en el primer tramo de la temporada y na calendario mucho más exigente son los culpables del claro retroceso en St. James Park, un año que debería haber servido para reafirmar una candidatura más a hacer la vida imposible a los grandes de Inglaterra ha sufrido un golpe crítico y quizás salga con varias víctimas de por medio. La temporada es decepcionante aunque hayan existido lesiones, hay plantilla para poder asentarse cómodamente en la tabla media.

Siendo optimistas, lo más positivo que se puede extraer de la temporada del Newcastle ha sido la capacidad de rehacerse de sus errores en el mercado estival, le dieron ese plus y fondo de armario que el bloque necesitaba para batallar en varias competiciones sin perder calidad. Si consiguen mantener ciertos mimbres el Newcastle y mantener cierta estabilidad desde el banquillo, St. James Park puede ver como sus chicos firman otra temporada notable. La mejora global con los últimos fichajes, le dan al equipo más variedad y la próxima campaña va a ser crucial para saber donde se va a asentar el proyecto. La caída es un hecho, ahora al conjunto magpie no le queda otra que levantarse y aprender de sus errores en una temporada nefasta para evitar repetirlos en un futuro donde la incertidumbre reina a día de hoy.

Everton: la última firma de David Moyes

Por Paola Cid.

Goodison Park siempre había mirado con un tono de condescendencia e incluso complejo de inferioridad sus vecinos reds, sabían de antemano que históricamente no estaban a la misma altura y cada triunfo del Liverpool era un veneno que cada vez se iba inyectando más en las venas de los aficionados toffees pero… toda historia tiene su héroe, ese personaje que siempre aparece para cambiar las tornas y convertir los imposibles en realidad. David Moyes cerrará una etapa que será inolvidable para el Everton en todo los aspectos.

Moyes dice adiós a Goodison Park en una de sus mejores temporadas.

Moyes dice adiós a Goodison Park en una de sus mejores temporadas.

Supo amoldarse a un marco económico ajustado para tener un ojo clínico en la mayoría de contrataciones: Jelavic, Fellaini, Pienaar, Mirallas o la cesión invernal de Landon Donovan fueron fichajes fructíferos y que de manera rápida dieron un rendimiento instantáneo al club. Otro de los pilares básicos de Moyes para dotar de estabilidad al Everton fue la alta predisposición para contar con futbolistas formados en las categorías inferiores del propio club. Hizo explotar de manera precoz al mejor jugador inglés de la actualidad, Jack Rodwell dio el primer paso a la élite de su mano y se estaba gestando ya el nacimiento de Ross Barkley. Acierto con los fichajes y cierto grado de confianza en las categorías inferiores son las claves del éxito del sucesor de Sir Alex Ferguson en Old Trafford.

Un Everton 2012-2013 que ha tenido un esquema fijo siempre, el 4-4-1-1 con el que ha cimentado sus éxitos en saber explotar todas y cada una de las cualidades de toda su plantilla, una férrea competitividad en todos los encuentros y una versatilidad táctica impresionante, si tenemos en cuenta, que la economía toffee no es tan potente respecto a los equipos élites de la Premier League. Ha sido capaz de aglutinar un estilo british en el primer tramo de la temporada, donde su defensa posicional notable y su abarcación de espacios le convertían en dueño y señor de los partidos mediante los espacios que dejaba un rival que veía una misión imposible en romper la muralla del Everton, hasta un proceso evolutivo donde el equipo se animó más a atacar en posicional y fue dando cabida a futbolistas que hasta ahora tenían un rol secundario en el equipo. El trabajo de David Moyes de adaptarse a su roster fue, una vez más, sobresaliente.

Precisamente en el apartado defensivo es uno de los puntos fuertes y de los que más orgullosos deberían estar en Goodison Park. Cuentan con un auténtico líder como Phil Jagielka que no tendrá el talento innato de otros centrales ingleses pero es uno de los defensores más fiables y competitivos, que dentro del mecanismo de salida toffee contaba con una importancia trascendental: abastecer de envíos a Fellaini & Jelavic, uno de los puntos fuertes de Phil es su desplazamiento en largo que lo convertía en un buen lanzador para armar las transiciones. En el costado izquierdo se encuentra la magia del Everton en la bota zurda de Leighton Baines, es un tópico hablar de su precisión y su alarmante técnica cuando desafía a los futbolistas rivales pero nunca sobra de más decirlo. Junto con Pienaar ha conjuntado una de las bandas izquierdas más temidas de todo el campeonato y ante todo en un punto clave para que el Everton evolucionara para ser un equipo de ataques posicionales eficientes, otorgando una salida lateral sobresaliente gracias a su depurada técnica.

Baines-Fellaini

Sin embargo el jugador que acaparó todos los elogios en el primer tramo de la temporada, es también el jugador que por cuyo peinado más rápidamente nos atrae a la vista: Marrouane Fellaini. Moyes adelantó su posición con una clara intención, ganar un activo más en el juego aéreo para encender las veloces y eficaces transiciones del cuadro de Liverpool. Con un promedio de 5 balones por partidos en duelos aéreos, el peso de Borat ha sido crucial para la loable temporada del Everton además su equipo no solo ganaba un activo más en el juego aéreo para gestar contragolpes, también se complementaba bien con un Jelavic que con el paso de las jornadas fue decayendo. Hablar de Fellaini, es mencionar a la pieza angular del proyecto.

En la delantera, Jelavic ha decepcionado en su segunda temporada y no ha sabido repetir sus maravillosos registros de la anterior temporada. Un jugador simple, de recursos escasos pero muy corrosivo dentro del área, Es un finalizador y cuánto más se aleja de la meta del rival más salen a relucir sus carencias. A medida que recuperar su nivel de antaño se antojaba como algo utópico en las quinielas fue entrando Anchiebe que es un jugador mucho más agraciado en el gesto técnico y con cierta solvencia por arriba ha ido haciéndose más habitual en los planes del preparador escocés durante el proceso evolutivo en el estilo del juego del Everton. La inclusión en las últimas jornadas de Kevin Mirallas ha sido la confirmación de ese salto a ser un conjunto, que busca iniciar y dominar mediante el balón pero sin hacer ascos a posibles transiciones. Es un jugador móvil e inquieto que ofrece apoyos por todo el eje horizontal del ataque y ante todo tiene una precisión técnica que chocaba fuertemente con la idea inicial de los toffees a principio de temporada, ha sido el último update y quizás junto con Baines el jugador más visual del conjunto.

No convendría dejarse en el tintero a actores secundarios de honor como Leon Osman, Coleman, Distin o Gibson que en distintos tramos de la temporada han aportado su granito de arena para la consecución de un objetivo y a poder mirar por el retrovisor a su eterno rival como es un Liverpool en proceso de construcción con Brendan Rodgers. Ha sido la última temporada donde Moyes y Everton firmarán su nombre de manera conjunta, no sólo han vencido sus complejos del pasado durante toda su etapa como técnico además llega con un premio merecido. Su sustituto tendrá la opción de disputar la Europa League y puede que su relevo le llegue de la mano de uno de sus recientes pupilos.