La obra inacabada del Etihad Stadium

Por Paola Cid

El Manchester City tiene un conjunto de estrellas que puso final a una etapa oscura que parecía no tener fin, duró 35 años hasta que Wembley apareció en la historia del cuadro citizen para suponer su nuevo renacimiento y respaldar una de las inversiones económicas más potentes de las últimas décadas. Ganar la final ante el Stoke ese mismo año supuso una inyección de optimismo, pasados dos años y tras terminar siendo campeones en la anterior temporada que la FA Cup sea el único título que puede terminar levantando el Manchester City sabe bastante poco a una plantilla que tiene potencial para más.

2011. Wembley. Final FA Cup. Man City 1-0 Stoke

2011. Wembley. Final FA Cup. Man City 1-0 Stoke

Es evidente un retroceso en la evolución del grupo y del proyecto. No solo se han empeorado las estadísticas, las sensaciones que destila el conjunto skyblue son cada vez más repetitivas y monótonas. Capacitados para competir de manera notable ante rivales considerados que forman parte de la élite de la Premier League, lo que más le ha fallado al conjunto dirigido por Roberto Mancini es regularidad. Cada una de su amplio repertorio de estrellas emite una luz propia y diferente pero son incapaces de actuar al unísono de manera prolongada. El Etihad Stadium históricamente podría permitirse temporadas aciagas si tras la derrota hubiera un estilo o un ideal, sobre el que edificar una constelación que atemorice a Europa. Cuadro competitivo cuando el reto es mayúsculo dentro de las islas británicas, fuera de ellas siguen sin marcar el camino y poco regular a lo largo de todo el campeonato doméstico. Mancini no ha conseguido impregnar al City de un estilo propio aunque deja detalles tácticos muy suculentos de analizar.

Tras el experimento fallido de adaptar en su plantilla el 3-4-1-2, un sistema poco habitual dentro de los equipos ingleses, Mancini optó por apostar por recetas ya conocidas de antaño. El 4-2-3-1 se ha convertido en el esquema de partida y el favorito del técnico transalpino para dotar al equipo de cierta estabilidad desde la pizarra. Pese a las grandes dimensiones de su plantilla, tiene un XI inicial definido con bastante rotundidad lo que deja que muchos de los fichajes acometidos tengan un rol casi marginal o únicamente de revulsivos saliendo desde el banquillo.

4-2-3-1: El esquema del Manchester City

4-2-3-1: El esquema del Manchester City

La titularidad de Joe Hart no se discute bajo ningún concepto, ha terminado con la maldición de la portería de Inglaterra que acostumbrada a goalkeepers como ‘Calamity’ James, Paul Robinson o Robert Green ven en Iron Claw el fin de todos sus problemas en su propia área. Grandes reflejos, paradas excepcionales ante ocasiones que aparentan sumar a favor del marcador del rival y con temperamento para liderar desde la retaguardia. Su ámbito a mejorar sus blocajes, sus reflejos felinos le permiten muchas veces autocorregirse a si mismo y su desplazamiento en largo es bastante deficiente lo que obliga a que el peso en el mecanismo de salida de balón citizen recaiga de manera imperiosa sobre sus centrales.

Kompany y Nastasic son la pareja de centrales que se ha sustentado en el eje de la zaga del Manchester City. Es un dúo que complementa bastante bien sus carencias y virtudes, mientras Nastasic es un central muy técnico y con juego aéreo notable pero que carece de errores mentales que suelen provocar problemas a sus compañeros pese a ello se ha convertido en el mejor fichaje de la presente temporada, Kompany es la concentración en momentos clave y el central serbio le corresponde a la hora de ayudarle en los duelos aéreos donde el futbolista belga tiene las de perder. Claves en la salida de balón del City, más allá de su depurada técnica entienden bastante bien el dispositivo que emplea Mancini: se abren hacia carriles exteriores y el espacio que queda en el carril central es ocupado en su defecto por Yaya Touré o Gareth Barry que se incrusta entre ellos. Si, el cuadro del Etihad Stadium usa la salida lavolpiana.

Importancia de Yaya Touré en el inicio

Importancia de Yaya Touré en el inicio

Para que el mecanismo de salida de balón de Ricardo La Volpe tenga unos resultados óptimos y eficientes es necesario tener en tu nómina como mínimo 2 laterales que se sepan proyectar a una altura correcta para obligar al rival a ser más ancho y que las opciones de pase sean más placenteras para sus compañeros. Clichy y Zabaleta responden bastante bien a esta demanda, tienen un buen trato con el balón bajo sus botas y son certeros a la hora de atinar con el destino del pase. Por su paso por el Arsenal, Gaël es un futbolista que domina bastante el passing game y suele ser la opción más escogida por parte del City para iniciar y dar paso a la salida lateral del cuadro skyblue. Más la opción de Kolarov que es un futbolista opuesto a Clichy, si el City desea tener una salida más física y llegada por su carril izquierdo el futbolista serbio es también una excepcional opción para darle otra vertiente al cuadro citizen en sus primeros pases.

Con balón y cuando su equipo pisa los dominios del rival es donde Mancini peca a veces de ser bastante conformista, si un lateral sube durante la fase ofensiva el otro queda más retrasado preparado para lanzar una posible cobertura al espacio que deja el interior liberado, generalmente Yaya Touré, o estar en una posición adecuada para un retorno tras una pérdida en zonas de riesgo. Que ambos laterales desdoblen a sus compañeros durante fase ofensiva es un recurso esporádico si el contexto del encuentro les perjudica. Cuando su equipo se atasca en ataque posicional se echa de menos las irrupciones de sus laterales desde atrás.

La organización ofensiva de los laterales

La organización ofensiva de los laterales

 En la base de la jugada no hay dudas sobre quienes deberían de ser los titulares. Gareth Barry & Yaya Touré se han consolidado como el dúo clave para gestionar el juego interior skyblue ambos poseen un acierto técnico palpable formando un doble pivote donde los roles entre mediocentro e interior suelen alternarse aunque el City alcanza su máximo potencial cuando el marfileño es el que se descuelga y Gareth ejerce una tarea más posicional. Entre las eternas lesiones de Jack Rodwell y las apariciones de Javi García, cada vez emulando más el papel que tenía Nigel De Jong, permitiendo asentar a Touré sobre ¾ le aporta otra dimensión totalmente distinta al City que ve como su mejor activo está más cerca del área rival y donde destaca más su faceta de finalizador que de jugador excelso a la hora de filtrar pases.

Uno de los mayores problemas que genera el doble pivote en la sala de máquinas de Mancini es su exceso o ansiedad a la hora de buscar el robo por dentro, donde el City regala los carriles exteriores a su rival para que inicien desde las bandas y tener espacios interiores tras la espalda de Touré & Gareth Barry. Muchas veces esta concesión permite embozar al rival, embotellando a todo su equipo por dentro pero si tanto el Gareth y Yaya descuidan su espalda están permitiendo transitar al rival de fuera a dentro con una facilidad pasmosa. Es otro detalle táctico que es una buena iniciativa pero en muchos tramos mal trabajada.

Si a las concesiones por fuera le añadimos el escaso bagaje defensivo que aportan Samir Nasri y David Silva atacar al City por las bandas es una gran medida para generar ventajas por dentro. Más remarcado el caso del futbolista francés, que pese que ha mejorado en las tareas de balón y a la hora del retorno no tiene el tacto necesario para meter el pie y generar el robo. Si se enfrenta a un especialista ofensivo el resultado de la ecuación genera pérdidas y situaciones desfavorabes para el cuadro dirigido por Roberto Mancini. Por eso la aportación defensiva y incansable trabajo de Milner sería un buen punto para frenar a un Wigan que cuenta con uno de los futbolistas que busca más centros de toda la Premier League.

Facilidades a la salida de balón rival

Facilidades a la salida de balón rival

Sobre ¾ es donde precisamente el Manchester City atesora más calidad que en cualquier otra zona del campo. El polivalente y cumplidor James Milner, la magia de David Silva, la irregularidad de Samir Nasri, la potencia física de Yaya Touré llegando desde atrás y la hiperactividad del Apache lo convierten en un equipo peligroso en los metros finales. La suma de todas estas cualidades tan variadas lo convierten en un equipo imprevisible que a veces espera a que el cronómetro avance hasta que alguna de sus individualidades salga a flote y dicte sentencia en partidos donde el Manchester City muestra su faceta menos competitiva y constante.

 Todo lo contrario supone cuando el reto es mayúsculo. Ahí el City si que sabe proponer cosas nuevas y modificar su esquema sin balón. En Old Trafford se adaptaron para intentar obstaculizar la salida de los diablos rojos que da Michael Carrick con un 4-4-2 que oblígó a Rio Ferdinand a tomar la iniciativa a base de juego directo sobre la figura de Robin Van Persie que dejó un bonito duelo en el aire frente a Nastasic. Generalmente el City sin balón suele estructurarse en un 4-1-4-1 donde intentan cerrar los pasillos interiores para, como hemos dicho anteriormente, liberar el espacio exterior y embotellar el centro mediante la acumulación de hombres. Son pequeños detalles que hablan bien de la competitividad que Il Bello impone a los suyos cuando hay una amenaza a la altura de su plantilla.

Labor del City sobre Carrick

Labor del City sobre Carrick

La referencia será para el Kun Agüero que llega en el mejor momento de la temporada. Junto con Carlitos Tévez forman un tándem cuyo mejor atributo es la amplia y basta movilidad que dan ambos a todo el eje horizontal del equipo. Además de ser más talentoso que Edin Dzeko, ofrece apoyos y caídas a banda que rellenan el espacio libre que suelen dejar David Silva & Samir Nasri partiendo desde fuera con esa diagonal fuera-dentro que muchas veces deja a los laterales skyblues en duelos poco favorables frente a sus oponentes. Por las prestaciones que da Agüero para compensar la tendencia interior de David y Samir es importante además de tener ese punto de determinación que aún se espera de Dzeko.

Wembley será en definitiva el principal punto final para una temporada que debería haber sido la de la confirmación de un proyecto deportivo que parecía asentarse, puede ser un suspenso mayúsculo en el currículum de Mancini y redondear con un suspenso definitivo un año que del que se esperaba ver un obra completa. La temporada 2012-2013 aunque se gane la FA Cup y se consiga un aprobado raspado siempre será recordado por un obra inacabada, de la que se esperaba grandes cosas y ha sufrido un retroceso profundo hasta tal punto de que el binomio Mancini & City no vuelva a estar junto nunca más. Frente a ellos un Wigan que quiere hacer que Wembley agrande su leyenda y su propia mística ensalzando una bonita trayectoria desde la llegada de Roberto Martínez al DW Stadium. Cada artista con su respectiva obra, una inacabada y otra terminada a la que le faltan las últimas pinceladas para escribir una bonita historia.

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